Para su obtención es necesario un largo y arduo proceso que comienza con la extracción de las huevas de atún, su limpieza a fondo y posterior salazón. Después del prensado y antes de ser comercializado, se envejece durante al menos 90 días, tiempo indispensable para que la botarga tenga su típico color cobrizo y el intenso sabor que la caracteriza.
Las huevas de atún rojo tienen un sabor más fuerte que las huevas de serviola o mújol. Se utiliza sobre todo para preparar pasta con bottarga pero también para aromatizar picatostes para un aperitivo con sabores marinos; entrantes y platos principales.

